Bajo un protocolo sanitario, doce fueron los cotejos que diagramó el Hipódromo de Palermo tras un extenso parate por el Covid 19. Una jornada, en la que si bien se deben mejorar algunos puntos, sirvió de inflexión para lo que se viene.

Con el ajustado triunfo de Che Magia por la cabeza en la arena porteña, la hípica argentina volvió con su acción; algo que ya se extrañaba y se necesitaba no sólo por ser un deporte y una pasión, sino también por la relevancia que tiene una productiva industria con otorga tantas fuentes de trabajo.

Se cuidó cada detalle en este retorno, obviamente sin público y un estricto e limitado control a lo que conforma las tareas de un stud en la puesta a punto de cada caballo para la competencia, tratando de respetar cada uno de los puntos sanitarios impuestos por la Ciudad de Buenos Aires. En horario diurno, el Argentino de Palermo correrá en estas semanas los días lunes y viernes, este 28 de agosto se trató de una reunión que será recordada por mucho tiempo y, que en cierta forma, ingresó a una capítulo en la historia del turf nacional. Uruguay, Brasil y Perú fueron algunos de los puntos sudamericanos donde la Pandemia no pudo con las carreras y ahora se sumó la Argentina.

Una de las falencias fue el sistema de apuestas. La propia red de Palermo colapsó debido al tráfico de llamadas para realizar apuestas, mientras que algunas agencias habilitadas tampoco pudieron recibir jugadas durante gran parte de la tarde. Otro de los puntos fue que hubo casi media hora de demora, con lo que estaba programado para el arranque de la fecha. El juego on line es algo que debe ser fundamental en estos tiempos y todavía existe una marcada meseta. Los buenos ejemplos del exterior merecen ser imitados y en este rubro hay mucho para aplicar y evolucionar. También hubo cierta desprolijidad al momento que los cuidadores iban a retirar las monturas, aunque se debe destacar que los jockeys llevaban sus babijos/tapabocas con mucha responsabilidad en cada una de las salidas. Es todo muy nuevo y son detalles que deben ser pulidos a lo largo de estas semanas.

Los ejemplares entrenados en la Villa Hípica porteña fueron los privilegiados al momento de anotar, pero se recibieron inscriptos de San Isidro como también del interior del país. La gran desventaja de los forasteros es que debía llegar unas horas antes del horario de su respectiva prueba, sin el debido descanso que le puede otorgar los boxes de transito. Del camión derecho al control veterinario y luego a la pista.


Se dice que San Isidro arrancaría en los primeros días de Septiembre. En esta extensa cuarentena, las plazas de Río Cuarto y Tucumán habían realizado sus respectivas pruebas. Pero que las gateras de los máximos se puedan abrir no deja de ser un punto más que relevante. Palermo lo hizo y ya quedó registrado.

Por: LOCOSDELTURF

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